Muchos pequeños y medianos empresarios montan su empresa de la nada, dedicándole mucho esfuerzo y trabajo durante años. Algunos hasta le dedican todo el tiempo de su vida para verlas crecer. Por ello, la mayoría de los empresarios tienen la esperanza de poder dejarle el negocio a sus descendientes. Pero heredar una empresa no es tan simple como parece, pues requiere cierta organización y cumplimiento de una serie de medidas para que ésta sea satisfactoria y se lleve a cabo en las mejores condiciones.

En este post hablaremos sobre las dos maneras de recibir una empresa familiar: herencia o donación en vida de la empresa familiar.

HERENCIA

Cuando hablamos de herencia de una empresa familiar, hacemos referencia a que dicha empresa es obtenida debido a la muerte de dicho familiar. Existen dos momentos esenciales en la transmisión por herencia: realizar el testamento y el reparto de la herencia.

  1. El testamento

Es de vital importancia realizar un buen testamento que aborde el futuro que quiere su empresa. Para ello, conviene tener un asesoramiento especializado por parte de profesionales que le aconsejarán y diseñarán el camino a seguir. En este punto nos encontramos con dos opciones: dejar el negocio a todos o a varios herederos, aunque también se puede querer dejar la empresa a un único heredero. En este último caso, en el que la empresa se deja a varios herederos o a uno solo, habría que compensar al resto con sus herencias legítimas estrictas.

  1. La herencia:

Llegado a este punto, si el testamento está bien hecho, el heredero o herederos deberán gestionar todo el trámite para poder poner la empresa a su nombre. Existe un documento llamado cuaderno particional que se encarga de inventariar todos los bienes del fallecido y el reparto de los mismos; este documento tiene que ser firmado por todos los herederos ante notario. El siguiente paso a seguir sería enfrentarse a la liquidación del impuesto de sucesiones para así evitar futuras complicaciones. De su correcta liquidación dependerá, además del importe a pagar, la tranquilidad de poder centrarnos en nuestra pyme sin que Hacienda aparezca en ningún momento para reclamarnos nada.

En el caso de que todos estos trámites estén bien hechos, el heredero o herederos conseguirán una bonificación en el IRPF de entre el 95 y el 99%. A cambio, estos herederos no podrán deshacerse de la empresa en un plazo de entre 5 y 10 años (estos valores, tanto las bonificaciones como el tiempo de mantenimiento, varían dependiendo de la Comunidad Autónoma). Además, debemos saber que, para beneficiarse de estas bonificaciones, el heredero deberá ser cónyuge, descendiente o adoptado del fallecido (pudiendo esto también variar en función del reglamento de cada Comunidad Autónoma).

DONACIÓN

En este segundo caso, el propietario de la empresa busca adelantar el relevo de este legado a sus herederos, asegurando así la permanencia de la empresa en el núcleo familiar. Las principales características de la donación de empresas son las siguientes:

– Transmisión voluntaria y gratuita de la propiedad.

– Posibilidad de donar tanto a personas físicas como a jurídicas.

– Obligatoria aceptación del heredero o herederos de los bienes donados.

– Formalización de la donación mediante contrato. En el caso de incluir bienes inmuebles, también requerirá escritura pública.

– Obtención inmediata de los bienes donados (por lo que no entrarían en la donación los bienes futuros).

Además, al realizar la sucesión en vida la empresa podrá asegurarse la obtención de ciertos beneficios fiscales –siempre y cuando cumpla una serie de requisitos-, ya que estos podrían endurecerse a lo largo de los años.

En definitiva, una buena planificación es el primer paso que debemos dar para poder llevar a cabo la sucesión en la empresa de la manera más satisfactoria posible para todas las partes. Las diferencias de criterios y objetivos en el seno de la familia, las luchas internas de poder o desavenencias provocadas por la herencia pueden llegar a provocar un daño irreparable. Así mismo, el desconocimiento de la ley y las normas que nos competen podría suponer un gran coste económico. Preparar la cuestión sucesoria y rodearse de profesionales competentes resulta de vital importancia para asegurar que tanto la empresa como el legado familiar se mantengan a salvo de generación en generación, en Sigma Consultoría ofrecemos un servicio de optimización de negocio ideal para estos casos.